Historia

Las religiosas de María Inmaculada Misioneras Claretianas, fundadas el 25 de agosto de 1855 por San Antonio María Claret y Clará y la Venerable Madre María Antonia París de San Pedro, en la Isla de Cuba. Ambos españoles catalanes, hacen realidad el llamado de Dios a llevar la Buena Nueva de Jesucristo a toda creatura desde la educación de la niñez y juventud, misión bien definida y prioritaria, entre las muchas necesidades del momento en ese lugar.

Siguiendo el llamado a evangelizar que recibieron el P. Claret y la Madre Antonia París, llegan a tierras venezolanas desde la Isla de Cuba, al Aeropuerto de Maiquetía, el 1º de septiembre de 1954, dos Misioneras Claretianas españolas: Olga María Vila Barreiro y María del Carmen Sánchez Corral Rodríguez. Se hospedaron unos días en el Ancianato de las Hermanitas de los Pobres en Caracas. Desde allí se comunicaron con Monseñor Lucas Guillermo Castillo, Arzobispo de Caracas, para saber a dónde irían y les dijo: “vayan a Turmero que ese es el lugar que se les ha asignado” ya que la misión prioritaria en esa localidad es “la educación religiosa”.

Sin más explicaciones, las misioneras con gran alegría y confianza en Dios, parten para Turmero ¡qué generosidad, qué disponibilidad…! Así, aquellas dos religiosas dieron su SI, audaz y valiente al Señor, atendiendo al llamado de la Iglesia Venezolana.

En manos del Señor Olga María y María del Carmen llegan al pueblo de Turmero donde no conocían a nadie; iban a experimentar lo que el Señor les iría presentando a cada momento. Las esperaba en Turmero el párroco de la localidad Pedro María Moreno Cenoz.  Desde los comienzos fueron acogidas con gran cariño, participaban en todas las actividades parroquiales, muchas familias también las esperaban con gran entusiasmo y con generosidad les ofrecieron toda la ayuda y el apoyo necesario para emprender la obra.

El Colegio abrió sus puertas para los niños, niñas y jóvenes el día 1º de octubre de 1954, en el local que actualmente ocupa el Liceo “Libertador” con un total de 83 alumnos de Preescolar y algunos grados de Primaria.

En 1955 se incorporan clases de Secretariado Comercial, música (piano), pintura, manualidades y la atención de grupos juveniles parroquiales, catequesis en escuelas públicas y diversos sectores más necesitados de la población a los que atendían con gran entrega.  Fueron momentos difíciles, según cada anécdota que se comenta, pero lo que siempre se notó fue esa alegría, esa cercanía, ese agradecimiento y esfuerzo por llevar adelante la misión encomendada de “evangelizar educando” en el pueblo de Turmero. 

 

En 1958 se aprueba la Normal para formación de Maestras, de la cual egresaron excelentes docentes que han entregado sus vidas a esa gran misión de la educación. En junio de 1959 gracias a su generosidad los señores Ganteaume y Reyna de la familia Pantín Gantón donaron a las religiosas dos mil metros cuadrados de terreno para la construcción del nuevo Colegio.

En 1961 se colocó la primera piedra del actual Colegio, en la Urbanización “Los Nísperos”, Calle Gradisco Nº 1, que poco a poco se fue ampliando, contando en todo momento con un gran apoyo de los Padres, Representantes, de la Comunidad en general y tantas otras familias que siempre estuvieron atentas para solventar cualquier necesidad. 

En octubre de 1963 se inició con el primer año de bachillerato luego en años sucesivos llegamos hasta 3º y en 1981 se agrega el Diversificado la primera promoción de bachilleres se hizo en julio de 1983.  Este año 2021-2022 corresponde la XL promoción de bachilleres.

Se trabaja con los grupos Juveniles: CLARPA (Claret-Paris), ANCLA (Antonio Claret), Infancia Misionera, Evangelizadores Claretianos. Catequesis Familiar.

La Institución continúa abriendo caminos en el logro de una educación de calidad, con la participación activa del personal que labora en el Colegio y de la Comunidad que día tras día dan lo mejor de sí para ofrecer una educación de excelencia, aún en medio de las dificultades y de la pandemia Coronavirus.

La familia claretiana damos gracias al Señor y al pueblo de Turmero que nos abrió sus puertas, nos hizo “fácil el camino”, como dice María Antonia París, con su acogida y con su apoyo.

El mensaje de Antonia París: “…Trabajar hasta morir en enseñar a toda criatura la Ley Santa del Señor…”  continúa vivo y operante en la Comunidad.